Stella's profileYO Y MI SILENCIO INTERIO...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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August 24 NOSTALGIAHoy es la noche de la nostalgia... la noche del año en que algunos boliches pasan música de hace más de treinta años. Hoy volvemos a escuchar la música que durante todo un año dejamos guardada en un cajón de la memoria, en la mayoría de los casos.
Un clásico... "Fiebre de sábado por la noche" de los Bee Gees, exactamente lo que se bailaba en el momento en que se creo ésta fiesta. Y no faltarán las pantallas gigantes pasando con la música, imágenes de la película con un John Travolta jóven, flaco y ágil que hacía demostración de sus habilidades en el baile. Hoy puede verse a muchos de los que bailaban esa música hace más de treinta años, intentando realizar los movimientos, olvidando por una vez al año que también estamos treinta y algunos años más viejos.
Si les pasara como a mí, que intenté volver a ver la película hace unos años y no pude soportarla por la falta de argumento...
Justo por esa razón, la música que escuché durante mi adolescencia, la que bailé cada sábado que tuve la oportunidad, es que me gusta ésta noche.
Yo nostalgio, tu nostalgias... eso dice Mario Benedetti (no refiriéndose a ésta noche).
Mi nostalgia recuerda a Cat Stevens, Led Zeppelin, Pink Floyd, Queen... Bee Gees en una época anterior a esa tan comercial con John Travolta.
Yo no siento nostalgia por mi época de adolescente, quizá sí por multiplicar el tiempo, pero no volverlo atrás.
Quiero ser la que soy, soy feliz con mis treinta y dieciseis casi diecisiete a cuestas... con mis canas rebeldes, mis rulos casi rastas y las arrugas que no se van... pero sobre todo con los amigos que fui generando con el correr de los años... August 19 REGRESOCaminaba con paso apretado. Llovía. La temperatura era agradable, pero si se mojaba sabía que le daría frio. Buscó en el bolsillo del impermeable. El papel estaba húmedo y comenzaba a deshacerse cuando lo abrió para revisar una vez más el número de puerta y el apartamento. Todavía le quedaba por caminar alrededor de cuatro o cinco cuadras. Con el tiempo no había problema, llegaría en hora.
Pensando en todo lo que tendría que hacer al día siguiente, pasaron las cuadras rápidamente, como si de páginas de un libro se tratara. La fachada del edificio era toda de vidrio. Buscó sobre la pared lateral izquierda, el portero eléctrico y se decidió a tocar en el cuatroscientos cuatro. Una voz sin acento, respondió del otro lado. En segundos estaba subiendo al ascensor y se miró al espejo, estaba pálida. El tipo se daría cuenta que era su primera vez. Sintió terror y ganas de salir corriendo, pero ya estaba allí, sólo quedaba esperar que todo ésto se diera de la mejor manera.
Frente a la puerta del apartamento indicado, tocó timbre. Una mujer le abrió la puerta y la hizo sentar en una de las sillas de la sala de espera.
- El doctor enseguida la va a atender..
Y el tipo no se hizo esperar. Abrió la puerta de su consultorio con la mejor sonrisa, aunque insípida. Y con movimientos suaves le hizo un ademán para que pasara. Una vez adentro le señaló un diván como los que utilizan los psicoanalistas, y ella se preguntó si se habría equivocado de consultorio, pero no se animó a emitir palabra hasta luego de observado el entorno.
No estaba Freud entre los cuadros, y eso la llenó de confianza.
-Amanda. Vamos a comenzar. Recostate en el diván, es más cómodo para lograr mejores resultados.
Y ahí estaba, recostándose mientras él ponía una música agradable y suave. No supo nunca qué musica era. No se animó a averiguarlo. Él comenzó preguntando, primero sobre el interés en el tratamiento, luego comenzó a analizar sus respuestas una tras otra. En minutos estaba como adormecida y el tipo seguía preguntándole cosas. Ella comenzó a sentir una sensación como de soñar despierta, y miles de imágenes de otro tiempo comenzaron a agolparse en su cabeza. Reconoció personas que conocía ahora, no las reconoció fisicamente, fue un reconocimiento extraño, de espíritu. Luego las imágenes dejaron paso a los sentimientos y supo exactamente qué sentía esa otra persona que también era ella. Logró mirarse en un espejo y nuevamente lo que reconoció fue su alma. Físicamente era muy diferente a ella. Solo ese movimiento pareció un regalo, porque, luego, se sintió como dentro del cuerpo de otra persona totalmente diferente. La película de su vida anterior pasaba rápido, pero no quiso seguir investigando más. Ya conocía la forma de hacerlo. Ahora, el pasado estaba al alcance de su mano. August 12 FRANCISCA ...El más pequeño había reclamado como cada día que lo llevara al colegio. Ella no pudo negarse. Semicorrió a buscar el auto y lo esperó en la esquina. Llegaron en hora a pesar de la lentitud del tránsito a esa hora. Unos minutos más tarde controlaba la velocidad para mantenerla en el limite. Y, al cruzar una calle sintió algo extraño...el vehículo no se deslizó normalmente, el ruido y la dirección tirando fueron todos suficientes síntomas. Trató de acercarse lo más posible al cordón con las valizas prendidas y una vez detenida la marcha bajó con el motor encendido con cierta esperanza de que no fuera cierto. Pero lo era... Recordó que le sería imposible cambiar la rueda por la imposibilidad de abrir el baúl. Y se sentó con el móvil en la mano para pensar qué hacer, a quién llamar.
Pasados unos minutos no había obtenido una respuesta adecuada y la ansiedad era demasiada. El cartel de no estacionar le recordaba que no debía separarse demasiado de su auto, pero la ansiedad la obligó a caminar rápido hacia la esquina para comprar puchos. Entró al negocio y quien debía estar en la caja (lugar donde se venden los cigarrillos), no estaba en su puesto así que volvió a salir e impacientemente caminó hacia la otra esquina. Al llegar vió que frente al quiosco donde entraba, había un negocio de cerrajería de autos. Le preguntó al hombre que la atendió, el horario de ese negocio y se sintió en la obligación de dar una explicación convincente a su pregunta, diciendo que había pinchado, o reventado la rueda de su vehículo, y que los elementos para cambiarla estaban en el baúl, pero que el mismo tenía la cerradura rota. La respuesta no era muy alentadora ya que ese negocio no tenía días ni horarios de trabajo, pero media cuadra más adelante encontraría una gomería.
El primer problema estaba solucionado. Pero, no del todo... no tenía efectivo para pagar el servicio prestado, inmediatamente surgió la segunda solución de su día. El dueño del negocio le permitió volver más tarde a pagar por él.
Luego de un par de horas y corridas normales en un día de trabajo de alguien que se autosustenta, llegó felíz a pagar por el servicio prestado. Cumplido su deber, y, luego de desactivar la alarma, no pudo abrir la puerta. Dio la vuelta, y forzó la ventanilla del acompañante que estaba un poco abierta y así pudo lograr entrar nuevamente (tercera solución a un problema) y conducir, y así seguir con su día. Al llegar a su casa, no tenía lugar para estacionar, entonces decidió dejar el auto en la entrada de garage de la casa de su vecina. Alguien salía con sus llaves, entonces pidió que se las tiraran para adentro de la casa por el buzon del correo. Cuando ocho horas más tarde de dejar al más pequeño en el colegio, éste llamó reclamando que lo fuera a buscar, allá intentó salir, pero se encontró con que las llaves no estaban donde debieran, o sea que estaba encerrada en su casa. De pronto el señor que amablemente cuida el coche, hace sonar el timbre, y al salir a la ventana descubre con pánico un guinche pasando frente a su auto, así que en ese momento la solución llegaría detras de algunos gritos a un vecino conocido para tirarle las llaves del auto y que él lo corriera de lugar, antes del seguro regreso del guinche para cumplir con su labor de aterrorizar a quienes no encuentran un buen lugar para estacionar.
Cansada de soluciones, luego de doce horas de su hijo en el colegio, consigue salir de su casa e ir a buscarlo. Suena el móvil y es su socia avisándole que una de las máquinas más importantes se rompió justo antes de la última entrega del día. Se distrajo y cruzó en rojo, casi es embestida por un ómnibus interdepartamental. Por enésima vez en su día, Francisca zafa... y espera, sólo espera que al dia siguiente llegue una tregua... pero al llamar a Victoria, le cuenta la suerte que tuvo a lo largo del día.... August 01 TEMPORADAS DE TRABAJOBusco y recontra busco la forma de explicar mi desaparición, por éstos días. No encuentro forma poetica para explicarla. No hay falta de inspiración. Sólo que a la hora que llego a la pc, la inspiración está dormida.
Hago un esfuerzo que va más allá de las palabras para escribir éstas letras. Estoy en plena temporada, entonces trabajando mucho, muchísimo, pero sin tardes de sol y calorcito y playa en el océano. Ésta temporada me agarró desprevenida y ni siquiera duermo más de dos horas de corrido. Corro como autómata, subo y bajo miles de veces las escaleras y manejo semidormida el circuito diario.
Sin sol, ni playa del océano, ni lunas con cerveza nocturna.
Cada noche me prometo a mi misma que dormiré un poco más, pero sé que es imposible.
Así que... amigos... disculpen que no los visito. Ya volveré a visitarlos....
Besos, abrazos y más besos... |
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