Stella's profileYO Y MI SILENCIO INTERIO...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    July 23

    LA HISTORIA DE AILEM

    Abre los ojos. Siente algo pegajoso en su brazo y al mirar, se da cuenta  que está bañada en sangre. Le duele todo el cuerpo, pero trata de incorporarse buscando una herida.

    Despacio, recorre  con la mirada el campo de batalla.  No recuerda nada de lo sucedido. Su pelo negro, de tan lacio, había dejado deslizar la tela, que usaba como lazo, para mantenerlo ajustado a la altura de la nuca en una cola de caballo.

    Comienza a pasar lista de sus hermanos, a su alrededor. Busca casi con  desesperación a la chamán, pero por más que busca, sólo ve las caras de satisfacción por una batalla ganada, faltan su voz potente agradeciendo al universo su apoyo en una batalla más.

    Mira a los caídos, las piernas se le aflojan y tiene que sentarse en el barro. Un flash le trae al que había sido su hombre y su desesperación en los últimos segundos de vida, mirándola sin comprender porque. Pero él era su hombre, tanto y tan solo eso. Su pueblo estaba primero. Esa última lágrima de incomprensión, y, ella apretando los dientes.

    El pánico y dolor comienzan a apoderarse de ella, mientras todo su pueblo festeja una victoria, va tomando conciencia de que su camino será otro después de éste día. Los recuerdos de su último oráculo desfilan delante de sí. La primera vez que se negaba a aceptarlo.

    - Estoy demasiado cansada para decir cosas coherentes- dijo, y así cerró el diálogo con el jefe.- Sólo veo una victoria, voy a estar ahí, va a ser mi última batalla.

    El viejo, que la comprendía demasiado, la besó en la frente y dio por terminada la sesión, con una mueca de sonrisa que dejaba ver su dolor apretándole el pecho. Sin palabras se retiró.

    Ahora recordaba lo que no había querido decir. Con un golpe certero mató a su hombre en el momento en que se disponía a atacar a uno de sus hermanos. La sangre fue más fuerte.

    Ve otro hombre muerto. Encuentra, sin todavía no ser consciente de ello, a su hermana la chamán. Revive el momento en que cae muerta y ve la traición en los ojos del hombre. Recién ahora comprende sus propias palabras hacia ella después que el jefe se había retirado.

    Quisiera volver el tiempo atrás. Para explicarle que no debía defenderla del

    padre de sus hijos. La chamán no debió interponerse entre su hombre y la muerte de su hermana. Si no hubiera sido así, ella estaría viva, ahora, para gritar las gracias al universo y correr a abrazar a sus hijos.

    Ailem no está preparada para ocupar su lugar de madre. Ella eligió la batalla como parte de su vida. Ahora siente que quedará confinada a un hogar que no eligió.

    Al descubrir la traición, le quitó el aliento, la vida, sus hijos y a su mujer muerta. Él quedó tendido ofreciendo su sangre a la mujer, la única por la que hubiera dado la vida, y, que sin darse cuenta mató, creyendo matarla a ella. Y sólo Ailem queda viva, sola, rodeada de hermanos que gritan la alegría que no puede alcanzarla.

    El olor a sangre y sudor le revuelve el estómago y cae desmayada.

    Al despertar se encuentra limpia, bañada, perfumada de victoria, en su cama vacía.

    Es la guerrera y oráculo de su tribu, no puede ocupar el lugar de una madre. Pero ese es su destino. Quedará en el hogar prediciendo el futuro y esperando las noticias confirmando sus palabras.

    Ella era libre. Cada día se levantaba antes que el sol para ejercitar sus músculos de guerrera. Ahora tendrá que hacerlo para preparar el pan de dos niños que quedaron huérfanos.

    La tribu pierde, al mismo tiempo, las únicas mujeres que iban al campo de batalla. Dos mujeres murieron como guerreras valientes. Ailem se llevó varias vidas.

    Hoy festejan en la tribu. Una victoria siempre es motivo de festejo. Son dos los homenajeados de honor, por la habilidad en la lucha. Ella y el guerrero de ojos de tigre.

    Él esperó con toda la paciencia. Nunca le había perdonado que eligiera un enemigo como hombre. Ella lo sabía, él le estaba predestinado como hombre de su casa, como padre de los hijos que había decidido no tener.

    La fiesta por la victoria los dejó embriagados, la victoria era de ellos, para su pueblo. Y así, borrachos de valor, se alejaron hacia la cima que aquel cerro, donde jugaban cuando eran muy niños. Allí brindaron con sus cuerpos entre sudor, sangre y lágrimas desesperadas.

    Esa noche quedaría en la memoria del resto de sus noches compartidas.

     

    July 12

    CANTO RODADO...

    Cambió de lugar la piedra. Hacía muchos días que la veía opaca. Él había dicho que lo más importante era que mantuviera ese brillo único que la hacía resaltar sobre cualquier otra cosa que se encontrara cerca.
    "A las plantas hay que regarlas para mantenerlas vivas...a ésta piedra hay que cambiarla de lugar cuando se vea opaca, para que reviva"
    Hacía diez años que él había desaparecido. ¿Desaparecido?  No. Diez años que había muerto, pero de desaparición no podría hablarse porque él marcaba presencia, de una forma u otra, desde el primer día. Ni siquiera le dejó cursar el duelo.
    Aparecía, siempre de diferente forma. Buscaba las más complicadas, pero ella lo reconocía, por los ojos, por una palabra, por la forma de expresarse. Incluso llegaba cuando ella dormía y lograba despertarla y mantenerla en el más absoluto insomnio. Como cuando vivía. Él le enseñó a mantener viva una piedra, pero no dejó que ella pudiera mantenerlo a él vivo.
    Dejó la piedra en su lugar y sintió que él se iba, que ya no lo sentiría como hasta ese momento. Minutos más tarde, sonó el teléfono. 
     
    - Hola
    - ¡Hola!
    - Pedro ¿cómo están?
    - Bien. Llamaba para avisarte que nació Nacho,sos la primera en enterarse.
     
    Iría cuanto antes con el regalo que tan cuidadosamente había mantenido durante tanto tiempo.