Stella's profileYO Y MI SILENCIO INTERIO...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    March 26

    AHORA SÍ DE VUELTA..

    Ahora sí volví. Tengo exactamente cinco días para organizarme e inventar el trabajo que me dará sustento durante los próximos ocho meses. Pero volví con las energías necesarias para poder con ello.
    Llegué a Montevideo viendo todos y cada uno de sus defectos. No entiendo por qué uno descubre esas cosad cuando vuelve luego de un tiempo lejos.
    Abrieron la puerta del colectivo que me trajo desde el balneario y alli mismo comencé a sentir el ruido contaminante para mis oídos. El olor a combustible quemado no se hizo esperar y con solo levantar los ojos los carteles luminosos o no, lastimaban mis ojos. Sé que no es algo nuevo. Podrán decir que no puede cambiar tanto, una ciudad, en cuatro meses y es cierto. La ciudad no cambió, sólo que yo me había desacostumbrado a ella. ero tengo un sentimiento que no es nuevo... la ciudad me aplasta. Cada vez que tengo que salir de mi casa me pesa, me aplasta. Creí que los años con su paso eran los culpables de esa sensación. Me alegro de que no sea eso.
    Puedo cerrar los ojos y dejarme llevar hasta las rocas de Punta Imán, o como es llamada normalmente  Punta Colorada ... desde allí veo la lucha de las aguas, el enfrentamiento contínuo de las olas. Piriápolis termina allí y lo hace demostrando su magnificencia. No se deja aplastar.  Ese balneario que recorre varios quilómetros de costa y que es nominado de diferentes formas en todo su recorrido, termina con sus playas más bravas. Son las que crean la ruptura con la otra ciudad y sus despojos. Pocos quilómetros la separan de la tan mencionada Punta del Este. Son pocos quilómetros pero una distancia abismal desde lo espiritual, desde lo humano.
    Mi balneario lo tiene todo.  Las sierras que acarician el mar, los bosques desde los que se puede escuchar el ruido de las olas,  playas en las que los mas chiquitos están seguros y aquellas en las que es posible correr olas...
    Una pequeña ciudad para los días que llueve con un majestuoso hotel centenario. En la noche es casi obligado el paseo por la calle principal que, como en cualquier lugar donde se respete el órden natural, une todos sus ángulos.
    El mar es invitado de honor de la fiesta. Todo se reúne en torno a él.
    HPIM1952HPIM0044HPIM0063HPIM0085HPIM0098
    March 10

    PAZ AL FIN UN POCO DE PAZ...

    Todo termina... así pasó con la temporada. Si me parece que fue ayer cuando tuve que tirar todo adentro de las mochilas y zambullirme de lleno en una nueva temporada.
    Hoy ya somos pocos, ya estamos casi de entre casa. Menos los de casa que se fueron a comenzar con las actividades curriculares y me dejaron casi sola. Sólo casi, pero felíz, todo no se puede y además de haberse marchado mis niños y compañero, que hasta ahora fue el único que vino a estar y disfrutar conmigo de ésta soledad . Decía que felíz, y explico por qué, recién ahora puedo sentarme en la playa sin que llegue una familia y se instale casi encima mío. No sé si las personas sienten una especie de miedo y soledad tan grande que necesitan sentarse casi en la falda de los que ya están instalados en la playa, o quiza sea de solidarios, no mas, que creen que nos vamos a cocinar al sol y nos abren la sombrilla para que toda la sombra quede encima nuestro...
    Por fin los invasores veraneantes se fueron con sus sombrillas, tejos, pelotas e hijos...
    Esas personas que se quejaban porque con las charlas casi en secreto no los dejábamos dormir la siesta o a la noche, pero paradójicamente soltaban a sus monstruos a la hora de la siesta para que deambularan molestando a los demás. Y los que no tenían monstruos por avanzada edad, nos despertaban a nosotros cuando entraban aparatosamente a las cocinas y preparaban el mate a las cinco y media de la mañana...
    Por suerte, ahora, puedo caminar por el balneario y disfrutar de la paz y el descanso merecido.  Al fin pude caminar por las calles y escuchar el silencio y llegué a recordar que el océano tiene olas  y aunque estes cerca de la playa más mansa del balneario se las puede escuchar de noche. 
    Pudimos caminar y subir unas cuadras el cerro y soñar con mejores tiempos por venir, y sorprendernos por estar soñando una vez más.
    Comer helados sin colas de mas de cien numeros adelante... caminar con el espacio suficiente...
    De todas formas... ésto no deja de ser un grito de libertad de fin de temporada, porque en diciembre ya estaremos con los brazos abiertos esperando que los monstruos, las pelotas, las sombrillas, los viejos que hinchan y los macanudos vuelvan a adueñarse del balneario....